En
el Antiguo Régimen la propiedad de la tierra estaba en su mayor
parte amortizada; es decir vinculada a instituciones como la nobleza
(a través del mayorazgo), la Iglesia, los Ayuntamientos
(bienes propios y bienes comunes) y el propio estado. Al estar
vinculada a instituciones estas tierras no se podían vender,
partir, etc, es decir; estaban fuera de los mecanismos capitalistas.
Los ilustrados consideraron que esta forma de propiedad era poco
racional e impedía una explotación y unos rendimientos más
intensivos, por ello denominaron a estos beneficiarios "manos
muertas" por lo que se va a llevar a cabo un proceso
desamortizador entrado el siglo XIX con el objetivo de vender los
bienes de estos manos muertas al mejor postor.
La
desamortización va a resultar clave en el cambio del antiguo al
nuevo régimen que se instaura en el siglo XIX. . En España el
proceso desamortizador tuvo bastantes consecuencias
perjudiciales,
En
el siglo XIX las innumerables guerras (independencia, colonial,
carlista...) hicieron aumentar considerablemente la deuda pública y
poner en graves aprietos al Estado. En este contexto hay que entender
el proceso desamortizador del siglo XIX tanto de Mendizábal como de
Pascual Madoz.
En
toda desamortización hay dos pasos. Por una parte está la
nacionalización de los bienes de las manos muertas (unas veces con
indemnización como con Madoz y otras sin ella como en el caso de
Mendizábal).
Y,
por otra parte, esos bienes se venden a propietarios privados, con
siempre previa obtención de unos beneficios por parte del Estado,
pues la motivación principal práctica de ello eran solucionar los
problemas de la Hacienda Pública. Esta venta de los bienes se
producía en las Casas Consistoriales a modo de subasta dónde se
podían señalar dos clases de postores: los capitalistas que
especulaban con los postores más bajos para así beneficiar la
ganancia del Estado en el ámbito económico y, el llamado segundo
gremio de los que que intentaban comprar bienes que les permitiesen
sobrevivir en la sociedad tan clasista existente en la época.
Por
una parte la desamortización tenía un carácter de aumento de la
riqueza del Estado y, como ya hemos dicho, la nacionalización de los
bienes para poder ser subastados. Pero este proceso se convirtió en
un proceso especulativo y clasista que no hizo más que pasar los
bienes, como bien insinúa el texto, de un grupo acaparador a otro
aún más capitalista y acaparador. Por esto las clases más bajas,
las campesinas nunca vieron su producción terrenal hecha una propia
y en buena realidad económica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario